jueves, 12 de diciembre de 2013

TRANSFORMACIÓN

Cuento corto de Jenny dela Fuente  

Bajaba y subía, aquellas condenadas escaleras que no tenían final. El individuo no llegaba y mi cuerpo no podía resistir. Sudaba con ganas, empezaron los temblores de mis manos.
Tomé un buche de café con coñac del bueno y  funcionó durante un buen tiempo....pero no era lo mismo. Ese navegar por los intrincados recuerdos, viendo y viviendo fantasmas que poco a poco eran amigos, el vaivén del sopor donde todos somos iguales, era, en una palabra,  incomparable.  Tratando de asistirme en medio de mi crisis, le toqué a Florinda, una “pájara” amiga mía que en otras ocasiones había alimentado mi espíritu con mutuas lágrimas, un poco de ron malo y al final, un pan viejo con pedazos de carne. Era pobre pero su casa era un corazón abierto al dolor de cualquiera. Ya viejo, sin pelo donde ajustar su peluca color canela, se conformaba con mostrarme las fotos de su amante fallecido hace más de 20 años.
   Se abrió su puerta a medias. Estaba en sesión de ayuda, consultando con las cartas y no pudo atenderme, pero siempre me facilito más dinero para comprar "algo" y con su sentido del humor que tienen los sepultureros, cerró suavemente.
  A lo lejos, se acercaba con pasos de grillo, el comerciante de talcos especiales, pero traía algo en sus brazos. Respiré más calmada esperándolo dentro de la escalera de aquel edificio grisáceo, con un solo bombillo de luz, y cinco pisos que subíamos con el cansancio del hastiado y bajábamos con la esperanza del libre.
     Llegó Pasiflora, como le llamaban, con su solución polvorina..Pero no sin antes advertirme
- Fina, tú me conoces de años, estoy en un aprieto...ando solo, no vivo en lugar fijo y un cliente “desenfrenao”, de los viejos...tu sabes, de los que nunca fallan, me sale con que no tenía dinero. Me ha pagado con el bebé que su hija le dejó, cuando fue de viaje y con tan mala suerte que la mataron en New York, allí con el cráneo hecho papilla. Salió en primera plana.
Hizo una breve pausa, miro al techo y siguió su descarga:- “El marido  no es el padre del bebé, sencillamente  lo trajo, y se fue. El abuelo es un anciano adicto a la heroína....me pago con el niño, si tu lo cuidas, te prometo que nunca te faltará el polvo.
Le extendí el dinero y el de Florinda y no sé qué ocurrió, que alcancé a retener el bebé con mis cansados brazos.
   Entré en mi cuarto, y cambié mis sábanas limpié todo, abrí las ventanas. Giré sin saberlo y me detuve a observar su tersura, su rostro de ángel y  solo pude atinar a  apretarlo  contra mi pecho vacío y lloré tanto esa maldita  amargura. Las lagrimas terminaron  hasta sentirme renovada.
       Transcurrido muchos años, desde que me dijo: ¿Mami tu me quieres?
Penetré sus ojos de inocencia solté una verdad desde el fondo de mi alma:
--Si. Si te quiero. Eres mi mundo. Por eso tu nombre es Ángel
Solo recuerdo que lo bese demasiado en aquel instante. Luego pude  llevarlo hacia su Escuela y nos dijimos adiós
 Seguí mi camino cotidiano, logré terminar mis estudios. Hoy, donde trabajo de Supervisora de enfermeras, reconocí el cadáver de Pasiflora, su hijo mayor recogió su cadáver.
     Nadie hubiese pensado que ese muerto ocultaba tanta historia, tantas vidas cubiertas por un polvo maldito, tanta tristeza.
   Sin embargo los "milagros andan sueltos".....para cambiarte la Vida.
Comentario
Publicado por Jenny dela Fuente UHE Antología #9
                    Reposando entre las olas
                    me llevaron a la orilla,
                    sobre caprichosas rocas
                    el remecer del oleaje,
                    que sin permiso fluía.
                    Se abría un libro que dormía,
                    Pude salir de la espuma
                    sentándome sobre riscos,
                    lo acaricié con mis manos
                    cobrándo vida allí mismo.
                    Me habló de muchas historias
                    de amores y de batallas,
                    y mientras mas lo leía
                    las olas mas me cantaban.
                    Vale la sabiduría con todas las soluciones
                    que aquellas letras me dieron
                    impresas con devociones.
                    Me incorporé solo un poco
                    poniéndolo con cuidado
                    como si no hubiese sido
                    el que allí lo hubo dejado.
                    Me sumergí entre las aguas
                    a mi castillo de perlas,
                    y déjame que te diga
                    que las sirenas no sueñan.
                   

Respuestas a esta discusión

Vínculo permanente Respuesta de Tancredo Alves Pereira Filho el septiembre

Por Jenny dela Fuente
Me observó largamente desde su caballo. Su amplio sombrero  cubría sus ojos, sentí su lascivia,  era un encuentro imprevisto. No hice el mínimo gesto por cubrirme cuando se  presentó,a la salida del lago. Quedé observando su torso lleno de poder, bien tostado por el sol de los caminos, su piel goteaba  un sudor diferente. Despues de minutos mezclados con horas fueron suficientes para recorrernos por las grieta de la carne......me sentí sin ayuda , decidí cubrirme con mi ropa ,esperando lo mejor de lo peor.
     En un minuto, su voz grave me abrió las puertas de mi confusión y alcancé a  ver su revólver. Entendí  todas sus motivaciones.
 Nos conocíamos de niños pero todo había cambiado...incluso su ambicion y sus proyectos. Aún siendo un "cobrador de cuentas", percibí que poco a poco había reconocido aquella muchachita bien tierna a la que le robó su primer beso.
   - Vine solo a cobrar algo,nunca más nos veremos, pero hoy despues de encontrarte he visto a un ángel sin ropa,una mujer casi creciendo.... eres algo muy diferente.
   Me subió a su caballo galopando al vuelo. Con mis manos débiles me agarré de su cintura ,no quise caer , tampoco terminar con aquel viaje. Al llegar a una cascada con forestas y olor a monte, bajó del corcel ,me cargó suavemente, se desvistió, sin darse cuenta  que yo habia abandnado mi ropa en algún lugar que no podia recordar. Sentimos que la cascada estaba allí por nosotros.
   No pudiera explicar que sucedió en  largo tiempo...no pude percibir ningún galopar, mis dedos no pudieron atraparlo, mis ojos se abrieron dentro de la frontera de la ilusión.......
  Solo sé que al otro día, se comentó por el pueblo que anocheciendo habían muerto  dos tipos, en el medio de la calle.
  De aquel episodio solo se enteró la foresta, pero un buen día, aquel hombre volvió. Tenía su cabeza cana ,su sonrisa cansada como salida de una visión de maravilloso instante. Yo, casi de espaldas a la fuente del parque, ya no era una doncella. Sus pasos avanzaban, una férrea mano se posó sobre mi hombro. No quise mirar otra vez, como en aquel entonces......me dío un beso en la mejilla susurrando:- he vuelto para quedarme.
  Dándome la vuelta, solo ví dos hombres que traían a otro muerto,con su cabeza cana, sus ojos bien cerrados y un ramo de flores que crecen por la cascada.

Por Jenny dela Fuente
Esta sensación que te impregna cuando cambias de casa, es algo raro… como un poco fúnebre. Miré a mi alrededor, despacio, recorriendo cada rincón, cada estancia. También mi terraza, donde contemplaba el mundo diario, aquella pequeña cocina donde mi madre hacía café amaneciendo, y por un momento parecía que flotaba en el espacio con su sonrisa halagadora, llena de esperanzas. La pequeña saleta que adorné de mil formas, quizás queriendo en  cada vez, cambiar algo en mi vida.
Saltan en mi ente las ventanas de celosía, como pestañas de curiosos duendes al tanto de cada movimiento. Así, silenciosamente, sin empacar nada mas,  acomodé mis huesos dentro de mi butacón, donde solía leer, fumarme un cigarro, pensar, divagando mis ideas que volaban en un mismo circulo como palomas mensajeras de la nada.
 ¡Qué fácil es vivir sin rumbo¡. Trazamos un mapa de ilusiones y dejamos que se realicen nuestros sueños...todo está bajo control.
  Cuando el tiempo sucede, nos damos cuenta del engaño,… mierda!!  Las ilusiones hay que fraguarlas con fuego, quemándonos el alma en el intento....que nada está bajo control, que todo es un cuento de hadas, de los que sobreviven de la especulación:   que esto, que lo otro...que tu fe, que eres tú mismo y   que finalmente nos llenamos de símbolos, imágenes y fantasmas para aumentar nuestro ánimo pues la realidad nos habla cosas muy diferentes, duras.
De todas formas había decidido cambiar de casa, sin darme cuenta que llevaba cada rincón metido en los recuerdos.
   Fue entonces cuando tomé una copita bien pequeña y sorbí un poquitín de licor. Desde que aprendí como hacer sake, nunca me faltaba. Era sencillo: arroz, agua destilada, azúcar y levadura. El secreto estaba en las proporciones. Encendí un cigarro contemplando el pasillo, el bello espejo ovalado que era como una gran boca que decía todos los secretos. Tenía ese encanto de las cosas antiguas que nos hacen pensar en todos los dueños anteriores. Mil emociones me envolvieron en un segundo, cuántas pasiones, cuantos reflejos de cortos encuentros. Muchas figuras que se entremezclaban como las acuarelas, formando una sincronización casi morbosa. Cada figura era distinta, torneadas, definidas pero al final eran una sola....llené nuevamente mi copita de sake hasta verte frente al espejo, como una estatua de carne nueva,  me pareció que era mucho aquel regalo que se hizo tangible mucho tiempo.
  De acordarme, me recorrió un breve temor desde mis adentros, el único testigo era aquel gran espejo, el vio cuando  mentías y no quería saberlo, de cuando no venías fingiendo no entenderlo.
  Pasaron muchas horas quizás un largo tiempo. La pasión es un sentimiento alocado  que no admite medidas. Después de tanta entrega,  la tuya con la mía, éramos como dueños de una gran poesía.....
 Recordando tanto, comenzó a llover fuerte. Entró un viento muy extraño por todo aquel pasillo, el espejo cayó haciéndose pedazos. Parecía una imagen abstracta, viviente, de pequeños fragmentos de los que huían muchos cuerpos .
Rellené  mi copa y observé fijamente cuando tu cuerpo inerte también salió de aquello....sangraba, me llamaba como en aquellos momentos, pero perdí la calma  recordando de lleno que te maté con furia de hembra herida, y no miento.
  Allí estabas bien muerto, salido de los vidrios del espejo, ó  el viento, aquel fue testigo sordo de mi verdad a pleno día. Fuiste tanto y tan mío que únicamente así, te convertí en mi sueño del que  ya no pudiste huir. Yo visto de negro y volví a sonreír.
Me gusta pararme largo rato, apoyarme en las columnas de la terminal de trenes, viendo pasar la gente. El circo del género humano me ha llamado muchísimo la atención desde temprana edad. Los padres acusan a sus hijos de hacer lo que ellos han hecho antes. Los viejos dan consejos basados en sus errores. Cuando los médicos no encuentran una causa, perdiéndose en un manojo de síntomas y análisis, culpan al enfermo porque come mucho, si es flaco porque no come. Hasta los mecánicos de autos hacen lo mismo, reemplazan seis piezas, para finalmente encontrar lo que no funciona.
Nadie es sincero...todos quieren ser víctimas de un puñal imaginario que vuela sobre sus cabezas, con la punta hacia abajo y parecen decir : - Que me cae, que me cae encima, no puedo con esto..Me voy a morir antes que tú, soy muy pobre....!!
Con ese cuento o percepción digámosle así, esperan el tiempo donde no hay más tiempo, y entonces comienzan los lamentos:
- Si yo lo hubiera hecho aquel día!!! , No me atreví por miedo!!!,- a si miles de coletillas de teatro bufo, que solo demuestran lo vago que somos, al emprender un proyecto. Es la inercia del alma que solo llama al fracaso y así hasta el mismísimo final.
Dentro de mi pequeño círculo, o circo personal, tengo como cuatro ejemplares, dentro de los cuales me incluyo por supuesto, pero mirar a otros, criticar, hablar boberías es mucho mejor que remendarnos nuestros parches rotos. Y para no ser criticado me he decidido a contemplar y sacar mis conclusiones.
Paseando, llegué casi cerca de mi cuadra. Todos estaban allí en la esquina, hablando amigablemente, hasta que llegué y me uní al concierto de alegría de aquel domingo.
Al poco rato llego Fido y se acercó a mí, suavemente, como quien va a poner una bomba sin paquete. Mi buen olfato se puso alerta, hasta que bajando su estruendosa voz me aseguró que necesitaba mi ayuda. No me sorprendió, pero algo en el aire olía a podrido. Caminamos hasta que estuvimos bien apartados, y comenzó su plática.
- Shepard,- me dice:- confío en tu experiencia, sabes cómo he sido todo el tiempo, cumpliendo a la perfección con las tareas y mi trabajo dentro y fuera de la casa. Han sido años duros, viendo escasez, a veces abundancia, oyendo todas clases de improperios, tratando de entender hasta lo que no entiendo calmadamente. Pero va llegando a un punto que no he podido soportar. Ella decidió no comer más, solo vegetales...solo por competir con la vecina. Nunca me ha importado pasar penurias cuando no hay, pero precisamente ¿ahora que ya entraba la abundancia? Creo injusto que no se me trate como lo que soy.

Tomo un poco de aire y prosiguió su soliloquio:
- Anoche ya no pude más, me pasé todo el día planeando, cómo terminar esa situación. Después de las diez de la noche, esperé...pero no podía hacer nada. Todo dependía de Ella. Me hice el dormido, y a eso de las 2 y media de la madrugada, se apareció en la cocina sin hacer ruido...era mi última oportunidad.
Lo miré algo enfadado por tanta patica pero no me quedo mas remedio que seguir escuchando sus lamentos:
- Soy musculoso, esa fue mi suerte. Me abalancé y la tiré en el piso apenas llego a abrir el refrigerador. Casi con la baba cayéndome arriba no encontré ni rastro de carne. Estaba inconsciente, sin pensarlo mucho le empecé a comer el brazo, casi la dejé en el hueso, también acabé con su pierna derecha. Escuché un ruido y me escondí detrás del aparador grande. En eso llegó el dueño de la casa, que como te he contado es su segundo marido. La vio zozobrando, le levantó la cabeza como si fuera a oír su murmullo, pero de pronto....catapún!!!, le dio una de golpes en la misma cabeza que ni los sesos se veían.
Miro a ambos lados como quien busca a un posible intruso que escucha la conversación y me miro fijamente:
- Aunque no me lo creas...seguí escondido temblando de miedo..Vi como tomó un cuchillo inmenso, y con la habilidad de un carnicero , empezó a sacar toda la carne posible. Luego, de las nalgas de esa señora que por cierto estaban bien grandes, hizo dos filetes que después los adobó, los cocinó y...terminó comiéndoselos.
Esa confesión me enervo algo pero cuando iba a hablarle el me interrumpió_
- Imagínate, Shepard, tu has sido un perro policía por años. Yo no vuelvo más a ésta casa. Dime algo ¿VAMOS A LA POLICÍA, y denunciamos el caso? ..ó....no digo nada y me como al dueño....
¿QUE TU CREES? ¿Quién podrá al final ser mas asesino?
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  Por Jenny de la Fuente
Los  garrafones de piel se reventaban de vino, mientras anochecía y la luna, un poco penosa, asomaba su cara resplandeciente, bien redonda como las carretas de los gitanos. Sus cantares por Alegrías se confundían con la Rumba Flamenca con expertos cambios de ritmo.
 Qué nos importaba la gente, si solamente vivíamos para el cante y por demás lo que "caía" del cielo, o del descuido de algún tendero, a veces entretenido, las otras descansando de no hacer se iban en sueños y precisamente allí estaba uno de nosotros que se escabullía como una serpiente de río llevándonos lo que se pudiera, sin ruido por supuesto y también con la bendición de Dios, el de las providencias robadas, aquel que nos guiaba para hacer el cada día.
  Éramos gitanos  a mucha honra. No necesitábamos ningún cacho de bandera para decir que éramos de aquí  ó  de allá. Teníamos nuestro valor, nuestro manera de cantar y unas mujeres que eran un dulce beso del mismo Dios, con los cuerpos más torneados que los muebles de nuestros tatarabuelos. Aquello, todo, se perdió con la bruma, con el juego o con alguna mierda que habrán hecho esos viejos zorros, que entre nos, eran tan tramposos como los mismos ricos de la comarca donde acampábamos por aquel tiempo.
   Da un aire de libertad pertenecer al mundo y a ningún país...te crees rico, respiras profundo...hasta  que el estómago empieza a castigarte. Entonces tienes que usar tu libertad, para que otros te paguen por tu valor...y zas....de entrada siempre cae una cartera perezosa de algún bolsillo. Esta vez la hice en grande, toda la tribu podrá comer en abundancia y beber de plácemes, de eso se trata ahora estábamos celebrando, a la luz de la luna.
  Pastora tiene un vestido entallao...color verde esmeralda. Esta vez baila descalza al ritmo de tres guitarras y las palmadas de mis primos, que con la tantas del calor solo les quedan sus botas, sus pantalones apretaos  y una pañoleta amarrada al cuello. Lo demás lo ponía el vino y algunas bandejas de empanadas hechas por mi maé  y las abuelas...que te chupabas los dedos hasta los mismos huesos. Jairo mi hermano se apareció con unas longanizas tan grandes como las esperanzas de un burro. Alcanzarían para una semana, pero ahora también le daríamos un buen susto al estómago.
  Era la vida misma ver la luna, acariciarnos con la brisa del otoño, y con el contraste del resplandor contemplar las siluetas sudorosas  de ésta turba de gitanos bendecidos por la providencia.
  Al mirar en derredor vi nuestras dos carretas de viaje, los caballos descansando y detrás,  la choza vieja pero fuerte  del Tío Pepe, al que su fama de mujeriego ,corajudo y fresco lo habían llevado a una cojera permanente, no por ninguna pelea, sino por una comelata de pata y panza a la gallega combinada con una bestial borrachera. Al día siguiente le había atacado...una embolia, o algo de esas cosas que pasan a los pobres, quedando cojo..Pero todavía había Tío Pepe y era lo principal. La chocita siempre estaba puertas abiertas para la familia. El salía poco y hasta había hecho una estancia para guardar granero, algunas cosas comestibles, guardaba también sus dos chivas  y era el hombre más feliz del universo.
   Fuimos a comprar aguardiente y manzanilla a casa de unos pericos que también metían la mano, pero daban buenos precios. Regresamos con seis botellas, éramos diez hombres y cinco mujeres. Niños durmiendo y madre, abuelas y viejos descansando en butacones grandes al aire fresco.
   Hasta que pasó que la luna, y los cantares volvieron  a traicionarme. Mientras entonaba algo, con palmadas y guitarras percibí una forma de mujer, acercarse lenta y segura. Pasó su mano envuelta en pañuelo de hilo sobre espalda desnuda traspasando mis sentires...
- Manolín  después de la tonada estoy aquí- me dice.
La miré bien fijo mientras cantaba asintiendo con un ademán.
    Nunca he negado, que soy como todos, quizás más selectivo, pero siempre hay alguna que marca la diferencia. Hay gentes que marcan la tragedia en la vida de cualquiera. Eso se huele....a veces logramos zafarle a tiempo, pero otras nos enredamos con un pedazo de cosa, mitad carne ,fragancia y esperanzas que es mucho para retener. Esa gente viene envuelta en la tragedia, la tienen en su piel , y hay que escaparle.
   Al fin, acaba la copla interminable, que todos improvisamos, con la garganta seca, sin pensarlo tomé unas tres veces de mi jarra de vino y me tire a descansar. Decidí tomarme dos aguardientes, no tenía hambre y mi pelo largo jugaba con la ventolera. De nuevo, se acerca la chavala. Su piel morena brillosa, su pelo negrísimo como la mala suerte, su mirada canela fina, me envuelven y la miro profundo, como siempre, queriendo abrirle el pecho hasta las entrañas. Ella sonríe,  recorriéndome cada pulgada de mi hombría y  es cuando me doy cuenta de su vestido blanco, bien ajustaó,  con su mantón que cubre unos brazos bien formados.
  -  ¿Qué te traes? - pude decirle-
Ella me miró, más bien me observó y me responde - Me trae lo mismo que me a alejao. Tu extraña forma de ser, te me abres y después te cierras como un caracol...te pierdes  por días, mientras me pregunto, que ha pasao con Manolín?.
-    Bien mujé pero  ¿qué te traes?- vuelvo a decirle.
Se echa dos copas de aguardiente, su sonrisa blanca muestra su boca entreabierta dispuesta al beso. Me da tiempo a cogerla de la mano, caminar bordeando la choza cerca del manantial. No me gusta el teatro si no voy al cante o a bailá como gitano.
-¿Recuerdas tu último intento......cuando dijiste que lo nuestro era muy distinto, pero que a la vez lo de aquel era diferente.....que cóño te pasa..o por Peteneras o por Soleares?
No hay de otra. ...era una descarada deliciosa....no puedo negarlo, no sé de qué hierba había nacido ésta mujer que envenenaba mis sentidos. La besé como un loco, más bien un trastornado, no sé cuantas cosas dije, hasta quedarnos desnudos solo con la luna, apretándonos el alma, nadando en nuestros sudores, exterminándonos en un último suspiro, como si arrancando un pedazo de nuestra pasión que yo me llevase la suya y ella se llevase todo lo mío.
    Después vino lo de siempre, que tengo mujer, un chaval y que ella tiene un marido.
-   No me sirves de mujer, ni yo a ti como marido, esto no tiene final no sé cómo me he atrevío .
Así mismo se lo dije, porque siempre lo he sentío.   Ella  espero un tiempo corto, beso mi pecho y me dijo:
    - Manolín, óyeme claro. Si la verdad fuera justa nunca te hubiera buscado, tu mujer es como un cuadro y te gusta su figura, tu chaval es otro ajuste que te ha dado la natura, un hijo no es la pasión y un cuadro no te estremece, pero cuando nos encontramos, vale la pena, lo merece. Por un minuto la vida, por lo demás es el cielo....ahora dime que tú piensas, ya te he hablado  como siento.
     No me asusta lo violento, pero pienso en mi chaval, en su cara de inocencia, en sus ganas de jugar, cuando mañana ó en un rato, cuando lo abrace otra vez voy a sentir que le debo, el tiempo que me tardado, oyendo el mismo bolero...que otras veces me has cantado. Mi mujer siente por mí, es mía sin yo tocarla,  es tan mía, tan de siempre, como mi misma guitarra.
    Al fin pasó un buen rato y  volví  a cantar mil canciones. Mi primo menor me dijo que hay  hombre por los rincones...ha caminao  desde lejos, hasta ha venido aquí mismo, ha tomao  dos aguardientes  y se ha alejao  ya, mismo.
Estaba buscando a alguien, pero no ha dicho su nombre, se que era una mujer por sus señas , se notaba que miraba hacia todo ,pero moviendo la cabeza lado a lado se lamentaba muy bajo.
     Todo terminó muy tarde… al mismo amanecer. Todos dormimos un poco y llegó el atardecer. Era domingo en la tarde y  mi mujer como azucena brillaba con nueva falda, perfume bueno, y contenta caminaba con mi niño que se le escapó de pronto
-  Mirá padre, aquí hay algo-
 Presto caminé delante. Allí, muerta ,ensangrentada yacía con una daga clavada en su corazón , dentro del cual me guardaba. Me encogí de mucho frío, sus ojos todavía abiertos quizás me hubieran buscado, en el último momento. Más adelante, un sujeto, yacía desfigurado...se suicidó como pudo, sin hacer ruidos de aldeanos.
   Mi mujer con la inocencia, que tienen las cosas nuestras, me preguntó:- ¿Quiénes son?
-  Nunca los vi,
- ¿Los conoces?
Le di un beso en la mejilla, abracé fuerte a mi chaval, le contesté por lo bajo.
-  Son cosas del manantial, donde pasan muchas gentes, y otras vienen y se van.