jueves, 12 de diciembre de 2013


  
      Hay formas en que se nacen,
      de las cuales olvidamos,
      como rayos sin sonido
      y sin razones de olvido.
      Hay rostros inolvidables,
      pasiones que cicatrizan
      donde goteaba la sangre,
      ya no hay carne, ni cenizas.
      Los montes que recorrimos
      huyendo de nuestro instinto
      nunca sirvieron de nada,
      pues al final fue lo mismo.
      Hay tiempos que recordamos
      días en que revivimos,
      pero ninguno repite
      ni el latir ni el eufemismo.
     
      Cómo poder saborear
      el sabor de una partida,
      si no hay aliento ni luz
      y apagada se va la vida.
      Hay formas en que se nacen
      no hay nada cuando se olvida,
      una flor seca en mi libro
      tu imágen  sin despedidas.

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