jueves, 12 de diciembre de 2013


Por Jenny dela Fuente
Me observó largamente desde su caballo. Su amplio sombrero  cubría sus ojos, sentí su lascivia,  era un encuentro imprevisto. No hice el mínimo gesto por cubrirme cuando se  presentó,a la salida del lago. Quedé observando su torso lleno de poder, bien tostado por el sol de los caminos, su piel goteaba  un sudor diferente. Despues de minutos mezclados con horas fueron suficientes para recorrernos por las grieta de la carne......me sentí sin ayuda , decidí cubrirme con mi ropa ,esperando lo mejor de lo peor.
     En un minuto, su voz grave me abrió las puertas de mi confusión y alcancé a  ver su revólver. Entendí  todas sus motivaciones.
 Nos conocíamos de niños pero todo había cambiado...incluso su ambicion y sus proyectos. Aún siendo un "cobrador de cuentas", percibí que poco a poco había reconocido aquella muchachita bien tierna a la que le robó su primer beso.
   - Vine solo a cobrar algo,nunca más nos veremos, pero hoy despues de encontrarte he visto a un ángel sin ropa,una mujer casi creciendo.... eres algo muy diferente.
   Me subió a su caballo galopando al vuelo. Con mis manos débiles me agarré de su cintura ,no quise caer , tampoco terminar con aquel viaje. Al llegar a una cascada con forestas y olor a monte, bajó del corcel ,me cargó suavemente, se desvistió, sin darse cuenta  que yo habia abandnado mi ropa en algún lugar que no podia recordar. Sentimos que la cascada estaba allí por nosotros.
   No pudiera explicar que sucedió en  largo tiempo...no pude percibir ningún galopar, mis dedos no pudieron atraparlo, mis ojos se abrieron dentro de la frontera de la ilusión.......
  Solo sé que al otro día, se comentó por el pueblo que anocheciendo habían muerto  dos tipos, en el medio de la calle.
  De aquel episodio solo se enteró la foresta, pero un buen día, aquel hombre volvió. Tenía su cabeza cana ,su sonrisa cansada como salida de una visión de maravilloso instante. Yo, casi de espaldas a la fuente del parque, ya no era una doncella. Sus pasos avanzaban, una férrea mano se posó sobre mi hombro. No quise mirar otra vez, como en aquel entonces......me dío un beso en la mejilla susurrando:- he vuelto para quedarme.
  Dándome la vuelta, solo ví dos hombres que traían a otro muerto,con su cabeza cana, sus ojos bien cerrados y un ramo de flores que crecen por la cascada.

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