jueves, 12 de diciembre de 2013


Mininovela de Jenny de la Fuente

El martirio del pensar, me perseguía día y noche. Estaba tan metido en mi carne como la crueldad de sus deseos.  Cuando una herida ahonda el pozo de nuestra existencia,es  imposible cerrar esa cueva de espanto y  asco que moldearon mis ojos desde muy chica.

Las costumbres de nuestro país con adolescentes nunca iban a cambiar. Nos iban transformando en seres sin límites. Mi hermanito, en la primera década de su vida era obligado a bailarles a ellos, vestido con sedas de ornamentos femeninos, a tal punto que todos se confundían con las hembras.
Todos, a una cierta edad, eran usados por aquellos viejos sedientos de vicios que pagaban a nuestros padres por el disfrute de una o más noches después del baile conmemorativo , precedidos de rituales propios de nuestra religion,  que al parecer, era eterna..Nadie levantaba su voz contra aquellos atropellos.
A nuestra temprana edad ya sabíamos lo suficiente para satisfacer al hombre más experimentado. La vida nos había graduado de maestros del placer.
La primera noche fue la peor de mi vida. Aquellas manos callosas,su barba maloliente de opio con alcohol,sus dientes amarillosos eran inconfundibles.
Recuerdo cuando se safó todo el lino gris que cubría su cabeza, mostrando su pelo  negro. Su mirada estaba llena de lascivia y aquellas manazas no muy limpias,  avariciosamente  iban tallando cada pulgada de mi cuerpo, en una escultura paternal.
Kabul solo hacía lo que su tradición le dictaba. Yo nunca fui de mi, mismo. Primero fui propiedad de mi padre, después del mas viejo de la tribu...mas tarde de los ancianos que se congregaban ansiosos dando palmadas al compás de la música de mi país.
Todos girábamos como  remolinos desesperados, deseando convertirnos en polvo a cada vuelta. Entonces las panderetas y los instrumentos de cuerda paraban como sentenciándonos. Era el tiempo de  la elección.
Esto implicaba ser usados noches largas, apretando nuestros ojos y consumiendo bebidas de todos tipos. Lo demás era la misma carnicería brutal a los que éramos sometidos los adolescentes de nuestra tribu, por aquellos viejos y mandantes sediciosos, orgullosos de  principios y leyes religiosas.
Mi vivir, mi existencia y la de mi hermano que fue violado hasta el trauma, transcurrió sin cambio alguno. Nadie en la intimidad de la casa comentaba sobre ninguno de estos puntos. Mi madre, amargada y enferma, seguía con la misma obligación de esposa "elegida", cargada de obligaciones ,sin derechos, que al mínimo reclamo se convertían en la puerta de una tremenda golpiza. Era azotada por todos los lados, su cara sangraba y sus gritos eran acallados por insultos, Kabul era mi padre lleno de la crueldad religiosa como todos.
Contemplando aquella escena para lo cual también eramos atados de manos, fue imposible hablar. Las lagrimas rodaban abundantes , calladas. Nunca tuve valor para adicionar nuevas amarguras a su vida con nuestras repetidas violaciones.Si lo supo,o ya lo sabia,  de hecho quedó en el muro de su muerte.
Nuestra morada ni mala ni buena, por donde deambulaba, se convirtió en una tormenta en el  tiempo. Mi hermano Nassir, era obligado por Kabul,mi padre a vender telas en su tienda,repleta de diferentes  sedas ornamentadas,caras alfombras de origen árabe e incluso bisuteria de corales y marfil.
Un dia cubriendo mi rostro y con mi túnica de hilo rebordada ,visité la tienda. Nassir estaba solo tratando de vender lo que podía y me vio asombrado:
-Kasha, ¿Qué tienes que ver aquí?...si nuestro padre te ve, azotará tu cuerpo, no debes salir.
Susurrándole,, casi temblando le dije:-Nassir, hoy necesito aire, me iré antes que El llegue, Déjame estar, solo estar contigo unos minutos... se que me hará bien........
Mirándome con ojos de piedad,me dijo:
- Kasha, no podría soportar un abuso más. Estoy llegando a odiar a mi padre, y eso, es muy,muy malo!!.....No, no lo repitas, que tu odio junto al mio es una garra fuerte para nuestras emociones.
Caminé unos pasos hacia el final de la tienda acariciando cada tela, adivinando su procedencia, transportándome a lejanos lugares mientras admiraba sus vividos colores. Al menos, un anciano, visitante asiduo de nuestra casa cuando mi padre estaba, quiso que mi hermano aprendiera a leer,escribir y contar.Yo nunca pude saber,hasta que Nassir, poco a poco me instruyó escondiéndose de mi padre. Los dos, como sombras, éramos uno,en medio de aquel espanto de vida.
Me gustaban los colores, los ornamentos, los hilos de plata y oro. Registrando por todos lados,debajo de una mesa al final, pude ver un librito de viajes muy viejo,con fotos,historias y mapas.
Nassir,me miró y me espetó : ¿Encontraste  algo que Yo no sepa?,
-Creo que si- le dije- ,entrada la noche lo veremos.
Parti de allí tan rápido, como el polvo de la calle. Empujé la puerta trasera de la casa,  tome agua del algibe, siempre fria. Me tire al suelo sobre un almohadón y quede pensativa mucho tiempo, navegando dentro del globo solitario de mis memorias....y pude controlar mi dolor.
Mi madre había renunciado a la comunicación. Nunca nos hablaba y era como si la culpa le hubiese derretido cada palabra. De noche y con peste a opio Kabul,comió sin preguntarle a nadie de sus horas,ni de la lluvia incesante ,era una noche especial.
Antes Nassir y Yo habíamos devorado una torta llena de alguna carne. La oscuridad ya estaba allí. Fui hasta el piso donde dormía diariamente sobre telas y almohadones a la usanza de nosotros  y pude hablarle:
- .Existen otros lugares como puertas plateadas por donde podríamos deslizarnos , huir hacia nuevos destinos salvando nuestras vidas, dije
Nassir tenía 20 años, yo había cumplido muchos más y la vida me pesaba como saco de plomo sobre mi corazón. Me dolía estar, existir.....pero allí estaba mi hermano, nunca podría dejarlo solo, herido, maltratado, humillado hasta por nuestro padre.
   Nassir lloró en mi hombro mucho tiempo y cuando me miró vi su sonrisa de blancos dientes, necesitaba llorar y lo habia hecho. Todo lo demás lo podía controlar.
   Leyendo a escondidas de mi madre,casi aprendí aquel libro de viajes de memoria. Grabé todos los caminos en mis venas. Mis ansias sirvieron de guía a mis deseos de ser libre. Nassir ,confiaba en mi, le expliqué todo mi plan. Al principio no le pareció muy sabio pero luego después de larga meditación accedió,no sin miedo, pero decidido más por mi, que por el mismo.
    Nos dispusimos esperar un mes mas, necesitabamos tela y algún dinero.Nuestra apariencia tenía que cambiar drásticamente. El sucio turbante de mi hermano sería reemplazado,. Su barba bien afeitada  le daría otro aire. Yo, por primera vez, usaría otras formas de confección en mi túnica, pero eso si,no cortaría mi pelo,hasta encontrar mi meta en esta vida. Podría, sin embargo, adornarlo a la usanza turca.
    Por fin, nos decidimos. Mi padre estaba completamente dormido y borracho,como siempre  hacia los sábados. Mi madre dormía lejos en otra estancia.
  Haciendo un esfuerzo a través del miedo eterno como parte de mi pellejo usado,de un golpe rápido con la daga de Nassir,corte el cuello de mi padre, y hasta no sentir su respiración,quede inmóvil viendo ensangrentar el piso,su túnica,  todo..........
   Nassir estaba perplejo. Quedó mudo, tieso, mirándome con sus ojos grandes. Solo atinó a decirme:
-Kasha huyamos rápido. Vamos hacia el puerto y recoge tu alforja.
   Los dos,caminábamos casi volando. Al fin contactamos la barquichuela que nos sacaría de este infierno. Antes hubo que darle una fuerte suma de monedas al encargado.
El mar nos acogió con su manto negro Era muy de noche.
Casi al atardecer del otro día pudimos llegar a tierra firme. Había leído que  milenios atrás, mis antecesores turcos, habían podido conquistar esta Isla, que se llamaba Catania. Hoy, a causa de diferentes guerras y conquistas era parte de Sicilia. Allí llegamos al puerto. con el pecho todavía palpitando. Hicimos algo horrible, pero qué más podía resolver con mi padre.
    Recuerdo que al cerrarle los ojos le dije en voz decidida:- "Tu vida por la mía Fue entonces cuando me di cuenta que,había enterrado su cuchillo en mi pierna y Yo también sangraba,como el, abundantemente,como pagando mi tributo,con sangre y mucho dolor en el tiempo.

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